miércoles, noviembre 15, 2006


A LA DERIVA

Navega solitario, en sus cuatro paredes, rema esquivando los infiernos de sus dudas, los celos infundados de un amor que no ha tenido y que ahora ansia.

Busca la luz de un sol que no amanece, un río que conduzca a algún destino.
Salva los escollos de su suerte intentando proteger el cascaron en que navega. Vadea los errores cometidos como quien cierra los ojos y no sabe lo que mira.

Recuerda aquellas tardes de domingo en que veía a esa niña que saltaba. A la que nunca llamó por su nombre, ni le escribió una nota por debajo de la puerta.

Ese fue el principio de las distancias que luego mantendría. Mujeres resueltas, seguras, definidas como aves que conocen bien la ruta de norte a sur y viceversa, en otoño y primavera.
Sabia que pasaban por las sombras de sus alas cambiando la luz que se filtraba en su corazón de aguas turbulentas controlado por muros y tabiques. Con el tiempo había construido diques de paciencia sostenidos por columnas de silencios pertrechados.

Daba vueltas buscando la salida, como si todavía pudiera, como si aun hubiera tiempo de amar y ser amado aunque sintiera la flacidez de sus carnes, un temblor en la papada y la falta de firmeza de sus miembros.

Sacaba fuerzas de flaqueza. “!Ahora o Nunca!” Tenia que encontrar la puerta de salida.
Notaba un empuje de gusanos y alimañas en el agua estancada de su cuarto, un olor de aguas putrefactas. Golpeó con fuerza la pala que apretaba.
Cerró los ojos y soñó que era un gondolero veneciano. En la barca una dama de ojos brillantes y ardorosos le miraba. Él cantaba.
Abrió los ojos, consciente de que aquel era un preludio de nadas. Se agarró al palo luchando por zafarse de las sombras que envolvían la estancia. Remaba con fuerza para salir de aquellas aguas cenagosas de quimeras.

Oyó crujir maderas, un liquido viscoso que mojaba sus tobillos. Una mujer muy blanca le llamaba….


Imagen: Guillermo Perez Villalta

6 comentarios:

Inmasoler dijo...

Qué bién manejas los mundos paralelos¡ Me dejas pensativa, suspendida en un espacio de recuerdos que no reconozco pero que sé que también son mios.

Esther Hhhh dijo...

Miedo a amar. Miedo al abandono. Miedo a inflingir o padecer daño.
Estas son las razones de muchos hombres para no ser capaces de amar. Y es una lástima porque en el fondo se ahogan como este pobre personaje tuyo...
Besitos

Therese Bovary dijo...

Fortunata increíble. Que texto tan bello. Eres perfecta.
Abrazos

mentecato dijo...

Simplemente bellísimo.

Lila Magritte dijo...

Me conmueve la situación del navegante que somos, siempre entre balsas y naufragios.

Un bello texto Fortunata y la imagen es impresionante.
Besos.

Colombine dijo...

a veces me he sentido como ese personaje que tan bien has descrito .

a veces me he sentido encerrado o perdido .

a veces he creido adivinar la salida .

y también he pensado "Ahora o nunca" .