domingo, enero 31, 2010


El llanto de la araña

La araña tejía incansable su tela, se levantaba temprano, preparaba los hilos y tris tras, tris tras, tejía una vuelta mas cada día. El suyo era un trabajo concienzudo, se esmeraba en ello aunque no siempre era perfecto. Allí caian algunos insectos con los que se alimentaba, y si sobraban los envolvía con un tejido de alta conservación y los guardaba en su despensa. No es que la tuviera llena pero, tenia para cubrir sus días de escasez e invitar a algunos comensales.
- En casa de la araña se come divinamente. Dijo la lagartija un día a sus colegas.
Al día siguiente, allí estaban tres o cuatro haciéndose las tontas por ver si las invitaba. Como les saco unos mosquitos fritos también difundieron la noticia.

Las lagartijas está bien. Acepto algún lagarto de vez en cuando. Y hasta una tortuga muy hambrienta. Pero un elefante, no sé si resistirá la tela. Argumentó para si la araña.

La tela resistió. El elefante estaba encantado viviendo allí con todo hecho. Para que no se enfadara, sacaba de vez en cuando su trompa y aspiraba los restos de insectos que quedaban en la tela. Cuando la araña se quejaba del trabajo que le daba estar reparando la tela a causa de su peso. Él contestaba.
- No sé de que te quejas, pídeme lo que quieras.
La tomaba con su trompa, la balanceaba un rato y la acostaba sobre su frente.
- !Descansa! Le decía !Descansa!
Ella se quedaba dormida tan feliz hasta la mañana siguiente en que tenia que reparar los agujeros y tejer una nueva hilera, para hacerla mas grande.

Una tarde, mientras ella trabajaba, vino con una elefanta aun mas grande que él.
- ¿No te importará que se quede, verdad?
!Vaya si le importaba!, pero no sabía decir que no y menos al elefante. Él la subió bien alto.
- !Mira que bonito se ve el mundo desde aquí arriba!
Intentaba desviar la atención de la elefanta que comía todo cuanto había en la despensa.

A partir de entonces, los días de la araña se volvieron mas laboriosos, cose por aquí, teje por allá, remienda por el otro lado.
La elefanta trajo a su hermana embarazada.
- Aquí sobra la comida, y ella ... !Pobrecita! está sola.

Al poco tiempo el bebé berreaba hambriento. La araña no daba abasto a tejer, reparar y alimentar a la nueva criatura.
- ¿Sabéis lo que os digo? que me marcho a Dinamarca.
Y se subió al primer pájaro que pasaba.



Moraleja: Por mucho que pique la araña la piel del elefante es mas dura.

Epílogo

Los elefantes cantaban alborozados

Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña
como veía que no se rompía fueron a avisar a otro elefante
dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña
etc, etc,....

Pregunta para sabios:
¿Qué es mas dura la piel del elefante o la tela de la araña?


Imagen; "El llanto de la araña" O. Redon

martes, enero 12, 2010

PASO ATRÁS

Adelaida cerro los ojos. Por su mente empezaron a pasar las imágenes de los últimos acontecimientos, pilas de cajas, estanterías a medio montar, bolsas de ropa, objetos y mas objetos desplazándose de un lado a otro, buscando un lugar donde encajar. Los gatos sigilosos observaban desde la distancia los ires y venires, las risas y los pequeños arrebatos producidos por la tensión.
Tanta agitación a su alrededor la desorientaba, le faltaba la calma necesaria para trabajar, añoraba el silencio. Ocupaba las horas fuera de casa, pero una vez en casa resultaba casi imposible sentarse a trabajar.
No quería quejarse de nada, hay momentos en la vida que vienen con determinadas características y había que acogerlos con los brazos abiertos de nada servía hacerse mala sangre.
Se arrebujo entre las mantas y estiro las piernas hasta tocar el fondo de la cama, sintió cierto placer al sentir las sabanas de algodón recién planchadas y el olor de la tela limpia, el peso del edredón tenia algo de abrazo.
Apago la luz y otras imágenes aparecieron en la retina, La basílica de Santa Sofía en Estambul, las ruinas de un templo griego, el desierto de Atacama, las playas de Goa, viajes como válvulas de escape hasta que pase el temporal y las aguas se aquieten.
Poco a poco los colores del mar se fueron fundiendo con los dorados de la tierra hasta quedarse dormida. Apenas dura el sueño, o tiene poca calidad como si lo hubiera comprado en un baratillo, sigue cansada.
El peso que le ha caído encima pesa mas que una piedra, una piedra conteniendo un mundo. otro mundo que no es el suyo. El suyo agonizante con este peso.
No hay pasos atrás...uno no puede rebobinar y comenzar otra vez la jugada, destapar otras cartas distintas, una vez levantadas hay que aceptar lo que venga el caballo de copas o el siete de espadas.

Hasta para soñar hacen falta fuerzas.... Dakar, Toronto, Montevideo.....

Imagen: Oscar Dominguez

martes, enero 05, 2010

CAMINOS

Adelaida cerró la tapa de la maleta. !Fin! Durante el breve periodo de vacaciones sintió que el mundo y ella corrían en distintas pistas. Ella iba sola en una pista llena de subidas y bajadas, llena de curvas de falsos caminos que terminaban en callejones sin salida. A los otros, alcanzaba a verlos, aunque sin demasiada nitidez, parecían gozar de la vida. Se les veía bailar, comer con gusto y jugar como chiquillos y discutir como chiquillos, también, por naderías. ¿En qué momento se perdió del grupo para entrar en su senda solitaria? ¿Caminó alguna vez en la via comunitaría? Recordaba haber hechos esfuerzos por encontrar un cruce,Hubo ocasiones en que creyó que también ella estaba rodeada de gente. Quizá los caminos se cruzaban y entonces .... . Sucedía que alguna vez alguien la llamaba por su nombre pero al hablar los sonidos entre ambos eran irreconocibles, gritaban y gesticulaban sin comunicarse realmente. Después se quedaba confusa, aturdida, desconcertada. Después su camino se hacia más arduo, más sin sentido. Cuando todo, por fin, se ponía en orden volvía a disfrutar de los vericuetos que se iba encontrando. Cada vez ignoraba mas esos llamados que la conducían a estados, en el mejor de los casos, de desazón. Estaba aprendiendo a amar su pista solitaria, y el silencio, sólo turbado por el canto de los pájaros o el silbar del viento entre las hojas. Había algo extraño en el silencio que la llenaba de emoción.
En la otra pista se tiraban cohetes, las familias alborozadas esperaban la llegada de los reyes magos, las carrozas de la cabalgata tiraban caramelos y serpentinas. Contempló las distintas formas y colores que hacían al explotar los fuegos artificiales, escuchó las risas y aplausos
Ya vienen los reyes...... cantaban
La alegría ajena le acariciaba como la brisa del mar.
Metió la maleta en el maletero. Arrancó el coche..........


Imagen: Corot

lunes, enero 04, 2010

EL FUMADOR

El cielo y el infierno se miraron un a la cara mientras tomaban una cerveza en una taberna.

Mirarme, dijo el cielo, soy todo paz, luz y bienaventuranza, un estado que no anhela nada mas. Los que están en mi reino gozan de una paz libre de comparaciones.

El infierno respondió. Mi reino esta en todas partes, soy el rey del fuego y de las aguas turbulentas. El miedo, la angustia y el dolor son mis venenos.

El hombre fumaba tranquilamente en la mesa contigua y después de escucharlos pensó. Ambos son como este humo que aspiro y exhalo. Cuando penetra en mi quema mis entrañas, me llena los pulmones de nicotina, temo morir, y me hace toser violentamente. Pero este mismo humo tranquiliza mi espíritu, sosiega mi mente y en estos momentos no aspiro a nada mas.

Imagen: Cezanne

domingo, enero 03, 2010


Historias ínfimas.1

El ratón de Pablo

Los ratones tenían prisa por salir de su madriguera, se apretaban unos a otros, corrían en todas direcciones por ver si había forma de encontrar otra salida que no fuera la que ya estaba abarrotada. Una rata subida en una piedra gritaba. ¿A dónde vais todos con tanta prisa? ¿No os dais cuenta que aquí lo tenemos todo? Nadie la escuchaba. De pronto, ella salió corriendo en la misma dirección que los demás, daba mordiscos y empujones para adelantar puestos cerca de la salida. A lo lejos se oía el cascabel del gato.
Pablo cerró el libro, adoraba los cuentos de ratones, ratones inteligentes, valientes, locuaces, astutos.... ¿Por qué las mujeres tendrían siempre tanto miedo a los ratones? Sacó su ratoncito blanco de la jaula y se puso a jugar con él, le mordió un dedo y sangró un poco. Eso le divertía. Dejó al ratón en su jaula y se quedó dormido roncando como un gato.
Unos ojos verdes redondos, le miraban fijamente. la boca se abrió, Ffffffuuuuu el ratoncillo corría por todas partes buscando donde cobijarse, si miraba para atrás, los ojos fijos y los colmillos relucientes. Más deprisa, más deprisa, penetró por la boca abierta de Pablo y comenzó una loca carrera por venas y arterias, se cobijó entre las costillas, pero allí también estaban lo ojos mirándole, corrió esófago abajo, le llovieron los jugos gástricos, penetro por el colon y se lleno de mierda, salió despavorido uretra abajo, los ojos y los colmillos le perseguían allí donde fuera, cayó de bruces sobre la hierba tierna, corrió campo a través, se lavo en las aguas cristalinas del estanque y cuando por fin pensó que podía dormir tranquilo, escuchó el cascabel del gato.
Era la hora de marcharse al colegio.

.

jueves, diciembre 31, 2009

LA PERLA

Su padre antes de morir depositó una perla en manos de la niña.- Ésta es toda mi herencia. - Le dijo. Cerró los ojos y se durmió para siempre. La niña al principio la guardó en una bolsa de seda. En la soledad de su habitación solía contemplarla y jugar con ella, luego la volvía a guardar. Al cabo del tiempo sintió deseos de compartir su secreto con su amigo. La metió en su bolsillo y se fue a caminar con un muchacho al que quería.
Tengo un secreto. ¿Serás capaz de guardarlo?
¿Desconfías de mi?
Entonces ella sacó la bolsa y la perla. A él le falto tiempo para salir corriendo con ella en la mano.
Empezó entonces la persecución, corrieron por un sendero y llegaron al acueducto romano, entonces el muchacho tropezó y la perla salió rodando. Brillaba dando botes, descendiendo hasta caer en el fango. Un gusano al verla brillar pensó que era comida y se la tragó sin pensarlo dos veces. No le sentó muy bien, enseguida ya no podía respirar y en pocos minutos se le fue la vida.
La niña pensó que sin la perla y sin amigo en quien confiar no valía la pena seguir viviendo y se arrojo al fango y en pocos minutos también ella se ahogaba.
El muchacho que no entendía que una perla significara tanto, alzó los hombros, se metió las manos en los bolsillos, y se marcho a jugar al fútbol con los otros muchachos de su pueblo.

Imagen: "La perla" de Salvador Dalí

miércoles, diciembre 30, 2009


TÚ VENCERÁS

Para que haya victoria tiene que haber enemigo. ¿Quién es mi enemigo? ¿La muerte o la vida? A la muerte le abriría los brazos y le dejaría que depositará su beso frío sobre mi frente. Éste sería placentero. Hay besos que queman mas que la nieve, que dejan cicatrices secretas que necrosan la zona que han tocado. Pero el beso de la muerte es dulce. Sin embargo, aunque la llame no viene , desatiende mis súplicas y desoye mis llamados.
Debo entender por tanto que la vida es mi enemiga, lucho con ella cada día. Ella y yo mantenemos una lucha parecida a la del cristiano en el circo. Ella saca leones y panteras, tigres de bengala, gladiadores gigantescos que blanden cadenas con bolas de clavos en su extremo. Mi única arma es la voluntad de no caer aplastada como un gusano, la dignidad de mantener la compostura. Aunque, a estas alturas eche espumarajos por la boca, me sangren las narices, tenga diezmados algunos dedos de la mano, y otro sin fin de cosas, sigo luchando, si caigo me levanto, si me duele me callo, si me ofenden no me doy por aludida, si me traicionan me digo que no tendría por que no esperarlo.
Entre ella y yo hay momentos de tregua en que me trae sopa caliente, me enjuga las lágrimas, o, me permite lavarme a la orilla del mar. Esos días creo que la paz es posible que no es necesaria la contienda, me hago ilusiones como los palestinos en la franja de Gaza. Sólo dura unos días. Pronto, mucho mas pronto de lo que quisiera, oigo el silbido de la serpiente, el rugir de la fiera, las manos de la bestia. y volvemos a enfrentarnos. A ratos, debo confesarlo, estoy extenuada. Otros, sin embargo, siento la ira provocando un deseo poderoso de acabar ya con tanta mala suerte. Termino golpeando con las palabras, trinchando con las verdades, arremetiendo con todo lo que me encuentro a mi paso.
La vida hay que lucharla, me digo, hasta que llegue el beso frío y dulce de la muerte.


Imagen: Palas Atenea de Gustave Klimt

lunes, diciembre 28, 2009


Andrés,
el ciego


Era todavía un muchacho cuando me dí cuenta que aunque a mi vecino Andrés le llamaban deficiente, inválido o discapacitado debido a su ceguera de nacimiento, los auténticos deficientes, inválidos y discapacitados éramos nosotros.
Vivíamos en la esquina de la calle Calatrava con Cisneros, en el edificio familiar que mi padre había heredado. En la planta baja estaba el restaurante que regentaba, en la primera vivíamos nosotros y la segunda se la habían alquilado a Andrés y su familia.
Al principio, Andrés, pasó desapercibido para mi, ocupado con los juegos en la calle, y las tareas del colegio que realizaba en un pequeño saloncito, contiguo al restaurante, donde mi madre dibujaba la carta del día, doblaba servilletas con formas de pájaros y flores, o, donde se contaba la cubertería de plata para comprobar que no faltaba nada. Hasta después de cenar no subía a mi habitación que estaba justo debajo de la de Andrés de la que salia una música muy dulce.
Una tarde le comente a mi madre acerca del disco que Andrés oía cada noche.
No es un disco, me dijo, es Andrés que como es ciego ha desarrollado mucho el oído y canta y toca la guitarra muy bien.
¿Cuando te quedas ciego te crecen las orejas?
No hijo es el sentido del oído. ¿pero a ti que te enseñan en la escuela?.
Mi madre pasó la tarde contándome que Andrés al no poder ver las cosas había tenido que desarrollar el resto de los sentidos, el oído para saber quien entraba en la habitación, el tacto para ver a la gente con las manos y reconocer los muebles y poder encontrar las cosas, con el olfato también podía saber que persona entraba en la habitación o donde se encontraban los objetos.
¿Y el gusto?
La verdad es que no sé si el gusto le sirve de gran cosa.

A partir de esa tarde mi interés por Andrés creció . Empecé a escucharle por las noches, tocaba el acordeón y cantaba canciones con una voz envolvente. Después comencé a esperarle hasta que salía por el portal y le seguía. Caminaba un poco echado hacia delante, y oscilaba todo el cuerpo con cada paso que daba, rara vez usaba el baston blanco. Un día se paró y me dijo
- ¿Eres Luis, el chico que vive abajo? ¿Por que me sigues a todas partes?
- Me han dicho que eres ciego ¿Cómo te has dado cuenta?
- Jaja, rió, con el ruido que armas con tus botas y esa colonia de lavanda, cualquiera se daría cuenta.
- Entonces es verdad que has desarrollado el resto de los sentidos más que nosotros.
- Seguramente sí, Yo no se cuanto oyes tú, ni si usas el olfato.
- Hagamos una prueba. Voy a valorar cuanto usas los sentidos. Cierra los ojos.
Apreté los párpados con fuerza. Nos habíamos parado justo delante de la puerta del restaurante.
- ¿Que oyes?
- Los coches
- ¿Cuántos?
- No sé
- ¿Y gente?
- Claro, siempre pasa gente, eso no tiene merito.
- Tienes que saber quien pasa, si va solo o acompañado, si es hombre mujer o niño, como suenan sus pisadas, si a su lado está el trotar de un perro, si está triste o alegre...
- ¿Tú puedes saber todas esas cosas?
- Claro, si no no te habría reconocido. Ahora veamos el olfato.
- ¿Cual es hoy el menú del día?
- Arroz con leche, dije rápido.
El olor del azúcar con canela quemadas salia imperioso por la puerta.

- ¿Y de primero?
El olor del arroz era imperioso, pero pude distinguir debajo el de las lentejas con chorizo que imaginé en la marmita humeante.
- Muy bien, muy bien. Ahora ya solo falta el segundo.
El olor del aceite frito varias veces se podía distinguir pero no exactamente lo que se estaba friendo.
- Filete con patatas. dije arriesgándome.
- Muy bien, para sacar sobresaliente solo falta que me digas a que huele mi colonia.
- A cedro huele a cedro, lo sabia por que era la misma que usaba mi padre.
- Pasemos al tacto. ¿Crees que tu madre se enfadará si entramos en el restaurante? Aun falta una hora para que empiecen las comidas.
- Vamos, dije, con voz de dueño de la casa.
- Ahora no hace falta que cierres los ojos, no vayas a ir tropezando con todo. Te tendrás que pasear tocando los objetos que te encuentras y me describirás como son sin decir colores o formas solo lo que sientes cuando los tocas.
Nada mas entrar estaba el mostrador donde se recibía a la gente, era de madera con una plancha de mármol en la parte superior. Los toqué
Las paredes del mostrador son calientes..., suaves..., y se puede percibir los nudos de la madera, encima hay algo frío y liso, bastante grande.
Los manteles eran de grueso algodón, con un tacto pesado y granulado, las cortinas de terciopelo, eran también pesadas peludas y suaves por un lado y por el otro frías y ásperas. cuando llegue a las sillas tapizadas en cuero dije frío y liso, pero eran los mismos adjetivos que había usado para el mármol y sin embargo sabía que eran bien distintos. Cuando se lo dije contestó
Es posible que todavía no conozcas tantos adjetivos, el mármol es rígido y duro y el cuero es menos frío y más blando.
- Como la vista no puedo enseñártela ya solo nos queda el gusto. ¿Cómo saben las cosas que no probamos? lo tendrás que saber por los matices del aire que entra en tu boca, para que el olfato no te confunda tienes que taparte muy fuerte la nariz y aspirar grandes bocanadas de aire y saborearlas bien en tu boca.
Envolví el chicle en un papel y lo guarde en el bolsillo. mi boca estaba fresca con un ligero sabor a menta.
- Empecemos, vamos a la calle y me dirás a que sabe.
Me tape fuerte la nariz y aspire una gran bocanada de aire. Estaba frío y húmedo era denso y me llenaba la boca, no me había fijado pero seguramente habían caído unas gotas de lluvia mientras estábamos dentro.
- Muy bien, muy bien, para no ser ciego te manejas con los sentidos...y rió
Al entrar en el restaurante volví a llenarme la boca aquí el aire era mas seco, mas fino y me pareció percibir la presencia humana...., luego paseé por la habitación respirando por la boca tomando grandes tragos de aire, En la zona de fumadores sentí un picor intenso en la garganta y comencé a toser, en el saloncillo donde trabajaba mi madre el gusto era dulce, tierno y envolvente, terminamos en la cocina, más que aire respire el humo que salia de la sartén, tenia un sabor picante algo agrio.
!Fantástico! dijo, acercándose a donde estaba mi madre preparando un gran cuenco de ensalada.
- Enhorabuena señora, su hijo tiene una gran sensibilidad, la felicito. Le importa si me como una de sus croquetas de bacalao deben de estar deliciosas.
Con su comentario me dí cuenta que él sí sabía cual era el segundo plato, y que a su lado, yo era un mero aprendiz que tenia un largo camino por delante si no quería ser un deficiente, inválido, o, discapacitado.

Imagen: Ben Shahn

domingo, diciembre 27, 2009


EL POLLO PERA

El pollo tenía los ojos saltones, las alas pequeñas y ralas, en el pecho el esternón se había doblado como el arco de un indio y las patas largas y despellejadas acababan en unas uñas retorcidas. Aun así, se miraba al espejo y pensaba que tenía posibilidades. Cada mañana se acicalaba con cuidado para disimular su desplumado aspecto. Solía ponerse alas postizas que fabricaba con hojas de palmera o plátano para que le dieran el aspecto de alguien importante, y salia ufano a buscar pollitas de las que aprovecharse. Se creía ducho en el arte de la seducción, daba vueltas, en torno a ellas sin dejar de alabarse y contar todas sus proezas, las pollitas solían caer medio mareadas antes de llegar la noche. Entonces las picoteaba bien el cuello y se iba dejándolas siempre la misma nota. “Eres la pollita mas increíble que he conocido” la pollita le miraba con ojos medio muertos por que la verdad había perdido mucha sangre y respondían con voz ahogada “Espero que no vuelvas”

.

martes, diciembre 22, 2009

GRAVEDAD


El escarabajo pelotero subía arduamente la escarpada colina. Con cada nuevo paso la bola crecía. El escarabajo estaba cansadísimo.
Si paro ahora, pensó, lo bola,
por la gravedad, rodará aplastándome a su paso. Le temblaban las piernas y sus tenazas apenas eran capaces de sostener el peso que tomaba proporciones gigantescas.

Estoy sin duda al limite de mis fuerzas.

.

viernes, noviembre 06, 2009


REMIENDOS

Mujer descomunal, descomunal era tu culo, descomunal tus tetas, descomunal tu hambre de comer y de sexo. Tu sencillez hacía que la indecencia careciera de pecado.

Llegabas los lunes antes del desayuno. Enseguida reconocía que eras tú porque habías olvidado tu dedo sobre el timbre, tan ansiosa venias a por el pan con mantequilla, la leche recién hervida pero sobre todo la nata. Siempre te la guardaban, sabiendo lo mucho que te gustaba batirla con azúcar y untarla sobre la tostada crujiente. Tú, como si fueras una reina, me consentías batirla hasta dejarla muy fina.
- Bate, niña, bate, hasta que la dejes como el chantilly.
No se si tu sabías lo que quería decir “chantilly”, yo, desde luego, no. Obedecia y batía hasta dejarla esponjosa y fina. Luego la ponías como una gran nube sobre el pan. Yo relamía la cuchara y tú limpiabas el plato a lametazos hasta no dejar ni rastro. Fue de ti de quien aprendí, la fea costumbre, según mi madre, de limpiar los platos a lenguetazos cuando algo me gustaba.
Yo recogía el desayuno, mientras tu escuchabas a mi madre la tarea que te tenían encomendada; hacer una bata para una de las niñas, un pijama, un babi de colegio, ….. cada lunes empezabas y terminabas una tarea distinta.
Te instalabas en el cuarto de jugar, sentada sobre una silla demasiado pequeña para ti, tras una mesa redonda donde apenas cabían tus muslos, con la maquina de coser a la derecha y la tabla de planchar a la izquierda. Comenzábamos la tarea.

Niña trae las tijeras
Sobrehilame esto.
Hilvaname aquello,
Sujeta aquí.
Tira mas fuerte.
Plancha esta costura...

Maestra y aprendiz pasábamos el día, rasga , corta, cose, plancha. Al terminar el día ahí estaba la bata, casi perfecta, una manga un poco mas larga que otra, las puntadas del bajo se notaban bastante, alguna costura estaba arrugada. Era lo mismo esa noche alborozada alguna de nosotras estrenaría algo, no importaba si los botones y los ojales no eran simétricos del todo. Si los bolsillos estaban un poco descentrados, si las rayas no casaban. Lo importante era la magia de ver la prenda hecha de un día para otro.

Me sentaba a tu lado, en una silla que me sobraba por todas partes. Aburrida de los largos días de invierno, sin ir al colegio, sin salir de casa a causa de mi enfermedad. Tú eras lo mejor en esos días. Metidas como estábamos en el cuarto de los juegos, jugábamos.

Acabado el ritual del desayuno. Yo iba poniendo sobre la mesa, las tijeras, el carboncillo, la tela, los acericos, las agujas y los hilos, preparaba la maquina, llenaba las canillas. Mientras tu cogiendo algún pijama viejo de modelo, pintabas, cortabas e hilvanabas.
- Niña dejarme que te pruebe a ver como te queda.
Tirabas de la manga, acortabas el dobladillo, simulabas que fuera mas gruesa, o mas alta, como alguna de mis hermanas.
Con la proximidad de la prueba me atrevía y acariciarte el pelo de panocha que llevabas. Entonces te decía.
- Dí que hiciste el domingo.
- Niña solo si me prometes que tu no cuentas nada.
- Cuentame, cuentame
Te pedía entre besos y carcajadas, que aunque me martiricen en la hoguera yo, como una santa, no contaría nada.
- Que tonterías dices criatura, sientate y ponte con las sumas, que tu madre ha dicho que hagas las tareas.
Yo sacaba mi libreta, el lápiz y la goma y me sentaba a tu lado solo pendiente de tus palabras, haciendo como que ponía números a las cuentas.

La primera parte del domingo era bastante aburrida, que si habías o no discutido con la dueña de la pensión en que vivías, por el tiempo en la ducha, o con la Mari, una planchadora que se daba aires de grandeza porque un señor muy mayor, que abusaba de ella todo lo que quería, le había regalado un abrigo de piel de conejo que se caía a trozos. Y aunque, por fin se había quedado viudo, de casarse nada. Que bien la veías tú cenar las sopas de ajo de la patrona que ni una punta de chorizo tenían. Una muerta de hambre eso es lo que era, no como tu que bien comida y bien cenada llegabas de las casas en que trabajabas.
Esta parte te escuchaba haciendo de verdad las tareas, porque era siempre lo mismo, pero te hacia entrar en calor, y coger carrerilla.
Luego estaba la misa con la mantilla negra que te habías bordado, lo guapa que ibas con tus labios rojos y tus uñas recién pintadas color sangre, y los ojos con rimel. La misa casi siempre se quedaba en miradas a delante, a tras, a los lados, por ver si conocías a alguien. Menos cuando veías a Don Ángel, un cura joven con el que te gustaba confesarte porque oías su respiración entrecortada con olor a tabaco mentolado, mientras tu le contabas tus pecados, hasta hacerle sudar, y él apenas te ponía penitencia.
Luego tomabas un aperitivo en el bar de Anselmo un limpiabotas de tu pueblo.
Comías el menú del día en una taberna de Arapiles que conocías a la cocinera, y que siempre te guardaba algo de dulce que hubiera sobrado, tu siempre tan golosa.

De vez encuando entraba mi madre. Nosotras nos hacíamos las modosas, tu cosiendo y yo aplicada con las cuentas.
- ¿Va todo bien por aquí? ¿Necesita algo de la calle? ¿Y esta niña, no estará molestando? ¿Cómo llevas las tareas?
- Un hilo, unos botones, ....siempre pedías algo.
- Mira, ya casi he terminado.
Se iba sin mirar, dejando una estela de su perfume caro en el aire.
Ya, tranquila, sabiendo que nadie nos interrumpiría, me cotabas lo del cine.

Después de comer te metías en el cine, un programa doble de esos de sesión continua que podías pasar la tarde entera si querías. Te sentabas en las últimas filas. La verdad es que nunca te enterabas mucho de las películas, preocupada como estabas por los hombres. Había uno calvo, un poco grueso que se sentaba a tu lado. te pasaba la mano por las rodillas, y te levantaba un poco las faldas, hasta llegar al muslo justo por encima de la liga, entonces acariciaba la piel desnuda, subiendo cada vez mas hasta tocar tu sexo húmedo que no protegías con nada, luego tomaba tu mano y la llevaba a su miembro duro para que se le acariciaras. Había que tener cuidado para que cuando pasara el acomodador con la linterna no os pillara, os iluminara y os echara de la sala. El calvo no era el único, había otro enjuto, con un bigotillo estrecho, enclenque y miserable que solo quería tocarte las tetas y se empeñaba en meter su mano por los entresijos de tu ropa. Tus favoritos con todo eran los soldaditos que estaban haciendo el servicio militar, venían de pueblos remotos y olvidados y se sentían terriblemente solos. Esos te gustaban por que se apoyaban en tu pecho esperando que les acariciaras la cabeza mientras ellos te acariciaban el sexo, sin pedir mas que de vez en cuando un beso. Y cuando tu olor les excitaba tanto que se corrían sin poder evitarlo, lloraban en tu regazo como niños pequeños. A estos no volvías a verlos, no te importaba, eran todos iguales, pelo grasiento, cara granulosa, narices grandes y ojos pequeños, olían a boñigas de vaca, a guiso con tocino rancio, con ademanes torpes y ansiosos, nunca se quedaban a la segunda sesión y siempre dejaban una moneda en tu escote.

Yo te hacia preguntas ¿Te dijo su nombre? ¿Qué edad tenía? ¿Dijo si volvería la semana siguiente? Pero tu me apartabas como un moscardón molesto.
- Vete a ver si ya está la comida.
El menú de los lunes era siempre el mismo; alubias con chorizo y morcilla, filete empanado y plátano.
Las judías yo las odiaba así, que estabas de suerte, te comías dos platos.
Por la tarde nos separaban, a mi me mandaban a la cama a echar la siesta, y tu escuchabas la novela de la radio con las otras muchachas que ayudaban en casa. Llegaban mis hermanas y el alboroto. Mientras se probaban lo que habías hecho te tomabas el café con magdalenas. Finalmente cosías dobladillos, pegabas botones, bordabas los ojales y terminabas la prenda. Cenabas tu sopa con tortilla y te ibas a tu casa.

Un día me dijiste
- ¿Me ha preguntado que si nos casamos?
- ¿Quién? ¿Quién?
- Quien va a ser Don Anselmo.
- ¿Don Anselmo el limpiabotas?
- Si ese mismo.
- Pero si ese no va al cine contigo.
- Mira que eres tonta, criatura. ¿Qué tendrá que ver el cine con el matrimonio? Se ha quedó viudo con tres hijos y me ha pedido que me case. Necesita una mujer para llevar la casa.
- Entonces dejarás de venir a coser a la nuestra.
- Que tonterías dices. Como que se vive del sueldo de limpiabotas.

La verdad es que yo debía ser tonta de remate por que no entendía nada. Si don Anselmo nunca te había besado.
Lo cierto es que a partir de ese día dejaste de ir al cine y lo que contabas me aburría mortalmente. Empecé a buscarme escusas para no ayudarte,
Yo crecía y tenía mucho que estudiar para aprobar el bachillerato. Así nos fuimos distanciando y un día no volviste mas a casa.

Pero me quedó de ti el gusto por la costura.


Imagen tomada de google

lunes, noviembre 02, 2009


EL AMOR NOS SALVA

- ¿Qué piensas en las noches?
- En el que amo en secreto.... cuando miro las estrellas
- ¿Amas en secreto?
- Sí, siempre hay que amar...si no qué sería de la vida....
- ¿Y cómo es?
- Dulce y sensible. Se esconde, como el sol tras las nubes, y cuando vuelve a aparecer lo trastoca todo....
- ¿A qué huele?
- Huele a brisa de mar en el amanecer y a hierba calentada por el sol
¿Cómo suena?
Suena como el rumor del agua de un arroyo al chocar con la piedras
- ¿Cuánto le amas?
- Mucho....mas de lo que imagina..... Tan sólo pensar en él me llena de dulzura
- !!!Que lindo!!! ¿Tiene nombre?
- Sí
- ¿Me lo dirás?
- Algún día.....quizá
- ¿Cómo lo nombras?
- Todas las letras del abecedario son buenas para nombrarle. Se combinan de formas caprichosas según el momento del día o la estación del año
- ¿Y me contarás que piensas del que amas en secreto cuando miras las estrellas?
- Pienso ¿Dónde estará ahora? Si estará bien o mal? ¿Por qué lleva tanto tiempo escondido... ?
- Les pido a las estrellas que le llamen.... que le hablen de mi como un susurro, que le recuerden mi nombre
- !!Qué lindo!!
- Sí, el amor es muy lindo.....
- Sí.....
- Cualquier tipo de amor es lindo....
A veces me preocupa dejar de amar.... Eso seria terrible....
- ¿Sí? ¿Porqué?
- ¿No crees que es terrible vivir sin amar... ? Sin amar a las personas que te rodean, a las cosas que tienes entorno a ti, a los animales y plantas que están a tu cuidado, a alguien especial
¿No es terrible cuando se cambia el amor por el resentimiento?
- Sí, lo creo
- En lugar de saborear la dulzura del amor percibir el regusto amargo del rencor....!!!Eso si que es terrible!!!
- Sí, el amor nos salva...
- Sí...Aunque no sea correspondido...nos sigue salvando


Imagen: Van Gohg

sábado, octubre 31, 2009


La..........durmiente

Cuándo
dejo mi piel de ser tersa

mis labios inflamados

Cuándo
comenzaron a pesarme los párpados
a aparecer sombras en la cara

Cuándo
se secó la lengua
se apagó la palabra

Cuándo
Cuánto
Cuándo

Fue tan larga la espera....


.

martes, octubre 13, 2009


El Medico y el Pozo



Son las nueve. Cierro por fin la puerta tras el último paciente, Juan Martin, o Martínez, no recuerdo bien.

Hablamos sobre como se siente una mujer en cuerpo de hombre. Él piensa que es una mujer, que se mueve como una mujer, que tiene fantasías de mujer. Es sólo su obsesión. En nada se parece a mis atormentadas pacientes.



Intento decirle “No busques comparaciones. Tú eres Juan”
“Clara, por favor, llámame Clara”. Me dice.

Clara, Clara. La oscura Clara, la negra Clara. Su piel es de color aceituna madura, su pelo de un negro opaco y todo su cuerpo velludo.
Clara, claro, Clara. Le digo mientras le hago pasar todos los jueves a última hora. ¿Y que tal ha ido la semana?
Le hago preguntas, habla, escucho, habla, le sugiero, habla.
No es fácil conectar con todos los pacientes. Intento derivarle a otro psicólogo, pero se emperra en que sea yo. Él es el que paga y yo necesito el dinero. Nunca creí que caería en esto, en este pozo sin fondo que es depender del dinero hasta sacrificar los principios mas elementales.

Juan Martin o Martínez insiste que lleva varios días sin poder dormir, cuando cierra los ojos cae a un vacío negro y profundo hasta que oye el ruido del agua chap chap, chap. Mientras el habla, de a donde le conduce ese pozo de aguas oscuras en el que cae y a donde le llevan los pasadizos secretos ,con una sensibilidad malsana y una imaginación truculenta. Yo pienso en el pozo de miseria en el que he caído.
¿Cómo salir de este agujero de personas que vienen a contar sus sórdidas imaginaciones, sus violentas pasiones?
No, esto no tiene nada que ver con ayudar a curar la mente. Clara, o Juan, o como demonios quiera llamarse, no quiere curarse, quiere una puta, como yo, que le oiga sus sueños. Luego se va fresco, como un gallo, a ligar a alguno de esos bares de osos peludos y gordos...
Pero yo, yo me siento en una fosa séptica, que cada día se hunde un poco más y mas. Sepultado por las letras, los impuestos, las cargas familiares.... Y pienso, que debería ser a mi a quien sacara del agujero.

Son las nueve Cierro la puerta del despacho. Al pasar por delante de la secretaria le digo. “A partir de la semana que viene me cobra las sesiones a cien euros” Y salgo yo, también, tan fresco como un gallo.



Imagen:

lunes, octubre 05, 2009


El avestruz
y
la luna


A Oscar cuando salía del colegio le cuidaba su abuela mientras hacia los deberes ella preparaba la comida . En su mente se han quedado grabados; el olor de la cebolla frita, el crepitar del aceite , el sabor de la leche requemada de las croquetas que él rebañaba, el ruido de los tenedores cuando batía las claras, el dulzor de las natillas.
No le gustaba estudiar, le costaba retener los nombres de los ríos, los números se le escapaban entre los dedos y solo destacaba en la clase de gimnasia.
Cuando su madre le preguntó:
- Ya tienes el graduado ¿Y ahora que quieres hacer?
Él no dudo.
- Restauración. Quiero ser cocinero.
Su madre quería un ingeniero pero le matriculó en la escuela de hostelería. Allí pasó cuatro años, entre fogones.
Cuando por fin le dieron el titulo solo soñaba con ser dueño de un restaurante, por el momento se tuvo que conformar con trabajar de pinche con un cocinero famoso.
Es ahí donde empieza a acariciar su sueño: Un local solo especializado en la carne de avestruz; escalopines de avestruz con reducción de Oporto, lomo de avestruz en cama de boletus.....
Empieza a leer, busca documentación, visita granjas, experimenta. En el ambiente familiar tienen éxito, pero el necesita más, mucho más. !Una estrella Michelin! Tiene que conseguir algo más que preparar platos sabrosos, algo rompedor. En algún lado ha leído de la exquisitez de los huevos de avestruz fecundados puestos en la noche de luna llena. Esa podría ser “su receta”. Se ha convertido en una obsesión probar si es cierto que se nota la diferencia. Entonces con su receta-estrella presentarse a un concurso, ganar, darse a conocer.... !Si, sí, el cuento de la lechera! Es joven todos los jóvenes tienen derecho a tener sus sueños, a que se rompa el cántaro o a triunfar. “El que algo quiere, algo le cuesta” Le ha dicho siempre su abuela. Y el está dispuesto a pagar el precio.

Durante las vacaciones ha trabajado en distintas granjas con la sola finalidad de encontrar una en la que se pueda entrar y salir sin ser notado. La finca “L'avestrucina” en una localidad extremeña parece la mejor; es grande, el vigilante medio sordo y vago, el ponedero esta cerca de la vaya alejado de la caseta. Los machos incubadores resultan lo bastante agresivos como para no necesitar muchos más cuidados.
Oscar se ha pasado trabajando allí el último mes, los machos le conocen. Hay varias hembras ponedoras, la posibilidad de que pongan uno es grande. Tiene que ser muy rápido el tiempo que transcurre entre que la hembra pone el huevo y el macho vuelve para incubarlos es de apenas unos minutos. Sólo hay una noche por mes. Elige Octubre aun no hace demasiado frío para permanecer horas esperando agazapado y las noches comienzan a ser largas.
Todo está preparado. Ha dejado la moto escondida entre unos arbustos. hace a pie un camino estrecho hasta el hueco que ha dejado en la vaya para poder entrar . Nadie le ha visto. Todo va bien por ahora. Que sea luna llena no facilita las cosas, en el cielo no hay ni una nube, pero eso también le permite ver si se acerca el macho. Permanece detrás de una piedra observando a las hembras, una está sobre los huevos, lleva un buen rato allí. Pasada la media noche se levanta y se va.
Oscar no pierde el tiempo, corre, tantea los huevos hay uno mas caliente que los demás ese tiene que ser el recién puesto. Lo toma en sus manos y pone pies en polvorosa, ve la sombra del macho acercarse hacia él, apresura aun más el paso y consigue colarse por la grieta justo a tiempo. Es una suerte que las avestruces sean tan silenciosas.
Vuelve despacio por el camino acariciando su trofeo. En su nerviosismo se pierde varias veces hasta encontrar la moto. Envuelve el huevo en su chaqueta y se pone en marcha. Ya ha amanecido cuando llega.
En la soledad de su habitación, desenvuelve el paquete lo mira ansiosamente por todas partes, lo pone a contraluz, entonces se da cuenta. !No está fecundado, no sirve para la receta!


Imagen tomada de google