sábado, abril 28, 2007














El hombre de la gabardina


Ahora que los niños han crecido las mañanas transcurren de forma monótona y solitaria.
Me despierto temprano, antes que todo el mundo. Me gusta esa hora de silencio mientras todos duermen y yo plancho la camisa de mi marido y la ropa de los chicos.
Me gusta la vida sistemática. Por la noche pongo la lavadora y la secadora. Por la mañana plancho toda la pila de ropa que se ha formado.
Me gusta el olor a jabón y el silencio del amanecer. Ese breve silencio, hasta que se empiezan a oír pisadas, cisternas de baños, grifos abiertos.
Antes, justo antes, de que empiece el bullicio he recogido todo, he preparado la leche con tostadas y miel.
Mientras desayunan y se preparan para irse, yo ventilo habitaciones, hago camas, recojo ropa sucia, limpio el polvo,….. El orden es aleatorio, no las actividades que realizo cada día. Una vez que todos han salido recojo la cocina, paso el aspirador y friego el piso…..

En este punto me regalo unos minutos. Me gusta tomar sentada un té con tostadas mientras escucho la radio, una tertulia de música clásica. De niña yo estudiaba piano hasta que el piano de mi abuela hubo que venderlo.
Me ducho me arreglo y me voy con el carrito de la compra a la calle. Me gusta tomar siempre la misma ruta atravesando el parque. Hay un camino más rápido, pero a mí me gusta sentir la tierra y oler los arboles. Además, me justifico ante mi misma por esta extravagancia, es el único ejercicio que hago a lo largo del día.
Al volver de la compra me suelo sentar un rato al sol del mediodía, Bajo un magnolio que ahora en primavera da bellas flores de una fragancia exquisita. Permanezco sentada una media hora, tomo el sol y sueño o reflexiono sobre cosas personales, me ayuda a aclarar mi mente y llevar el día a día con mas paciencia. No hablo con nadie, no soy como otras mujeres que necesitan hablar entre ellas. A mí me gusta el silencio.

Desde hace mas de una semana, enfrente de mi banco bajo un pruno en flor, se sienta un hombre, de edad mediana, con una gabardina beige y una bufanda color caramelo.
Le miro. Me hace recordar las películas de Bogaart tiene un aire anacrónico como salido de una novela de los años cincuenta.
Le miro. En realidad no le miro con detenimiento, clavo mi mirada en él , lo que veo son mis propios pensamientos. Verle a él me hace reflexionar sobre la relación que tengo con mi marido, lo que me gusta y lo que me disgusta, lo que se puede cambiar o mantener.
Él me mira. Aunque quizá le pase lo mismo que a mí que no me vea por que sólo ve sus problemas. ¿Le habrán despedido de su trabajo? ¿Le habrá abandonado su mujer? Pienso así por que le veo un aire triste y melancólico. Tiene las manos en los bolsillos, no fuma no hace nada. A veces llega después que yo y se sienta saludándome con un ligero movimiento de cabeza y yo le sonrío. Otras está cuando yo llego, y soy yo la que le saludo y él me sonríe. Cuando llega la hora de marcharme le hago un ligero gesto de despedida con la mano y comienzo a andar con la sensación de su mirada sobre mi espalda.

Bueno todo eso había sucedido así hasta hoy.

Hoy cuando yo llegué estaba ya sentado en el banco. Hicimos el ritual de saludos y yo me quede mirándolo mientras pensaba en la pequeña discusión que había tenido con mi hijo menor y cual era la mejor estrategia para apaciguar sus ánimos cuando llegara la noche. Entonces sucedió algo que me hizo mirarle de verdad. Abrió su gabardina y pude ver que su pantalón estaba abierto y allí sobresalía su miembro erecto. Creo que fui capaz de disimular mi asombro. El comenzó a mirarme, ahora si que note su mirada porque era fría y cortaba como un cuchillo, mientras se manipulaba. Comenzo a hacer muecas con la boca y la lengua que pretendían ser obscenas pero que a mi me parecieron mas bien grotescas. No me moví y el siguió moviendo su mano con movimientos cada vez mas rápidos hasta que de su pene brotó como el chorro de una fuente un liquido banquecino que llego lejos casi hasta tocarme los pies. Yo recordé las fuentes con amorcillos meando que se ven en algunos parques. Cuando hubo terminado se limpio las manos y cerró todo, incluida la gabardina se levantó y se fue…. No hizo ningún gesto, yo tampoco.

Permanecí mucho rato sentada sin moverme, mirando los árboles, las flores, los pájaros, la fuente…..Me fui despidiendo de todo como quien parte a un viaje del que nunca mas retornará. Cuando volví a casa era tarde, todos estaban esperándome para comer.


7 comentarios:

mentecato dijo...

El hombre la gabardina fue el ángel de hielo que nos cerró la puerta de la juventud y nos llevó a los prostíbulos de la gran ciudad. Allí aprendimos a emborracharnos y a tener sexo triste.

La novia de la adolescencia nos contempla desde la calle que desaparece en las brumas. Hunde un cuchillo en su pecho y cae, y cae, y cae hacia el fondo melancólico de nuestra alma.

Paul Anka canta desde la casa de música.

Hacia el año 1955 viaja nuestro corazón por las noches...

Queremos recuperar las noches de baile en el Blue Moon a orillas del mar.

No queremos ser derrotados, por cierto...

Margot dijo...

Me recordó a mis barros, Fortu. Hay demasiados hombres con gabardina, o mujeres. Hay demasiadas imágenes grotescas...

Me gustó muchoooooooooo!!

Besosssssss con lluvia

cronopio44 dijo...

Buen relato. Así es la vida en tantas ocasiones, y los parques, y las hadas, y los elfos... ¡Bendita miopía, a veces!... Besos

Lila Magritte dijo...

Impresionante, me he quedado aquí, quieta pensando en aquellos tristes seres... que podríamos ser.

Abrazos, querida.

TOROSALVAJE dijo...

Y yo que pensaba que era real...

Bueno, eso quiere decir que lo has escrito perfectamente.

Muy buen relato.

Besos.

Sergio Mardones dijo...

Me recordó "Tarde en el aeropuerto". Sabroso relato. Hubiese querido leer más acerca de lo que pasa a la siquis femenina ante el fenómeno, pero creo finalmente que el final que le das es mucho más femenino: suave, delicado.
Un abrazo
Dr. Vicious

Jesús dijo...

Me ha parecido una historia muy triste. Un sueño, una ilusión , una quimera ...yo qué sé ..algo roto en el alma de repente?
Me ha afectado de verdad!!!
El relato es impresionantemente real. Te felicito.
Gracias por vistarme