sábado, agosto 23, 2008


La Noche del estruendo

Esa noche no pudo dormir nadie. Los perros no paraban de ladrar respondiéndose unos a otros con furia. Los gatos subidos a lo alto de los muros maullaban. El sonido de lata de los grillos se filtraban por los tímpanos. Los pájaros, como si estuviera amaneciendo, llenaban el aire de graznidos. Las mujeres gritaban en agudos, los hombres con voz ronca y el llanto de los niños eran alaridos.
No parecía que fuera a terminar nunca esa noche en que la luna apenas se veía en el cielo y las sombras de los arboles eran negras.....

!Todos tenían sed de luz y de silencio....!

La ermita abrió sus puertas y las campanas sonaban solas, era un sonido sordo apagado por el griterío. Nadie las oía.

Sólo un hombre ajeno a todo cuanto acontecía dormía apaciblemente en su cama

¿Soñaba?

Sí, soñaba, sus sueños eran de algodón blanco, nubes de azúcar blanca, mas blanca que la nieve, hiladas por manos de ángeles, y un silencio tangible sin pensamiento alguno.....

1 comentario:

Marina Lassen dijo...

Un sólo hombre? Quisiera ser ese.
Quiero avisarte que formas parte de mi lista de blogs de letras.
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