domingo, diciembre 28, 2008


Vivo en el rincón del mundo que me pertenece.
Un pedazo de tierra que se puede medir con la palma de la mano.

El mar y las gaviotas lo limitan al Norte.
Y un marinero descalzo que navega en un cascarón de coco

Al Sur las luciérnagas protegen una cueva donde vive la bestia encarcelada.
Ojos de viento, lengua de fuego, escamas nacaradas en la piel, y una mirada....

Al Oeste miríadas de caballos trotan la colina cuesta arriba y descienden volando con sus paracaídas de colores.
No descansan, por que sus días no tienen noches y sus noches siempre están iluminadas.

Del Este vienen cantos, y luces peregrinas.
Por los ríos candelas sobre flores, letanías y plegarias

Mi mundo tiene seis dimensiones
los cuatro puntos cardinales...

Abajo el suelo agreste y el agua salobre de este pozo.
Con su olivo, la higuera, el almendro, la palmera y mi pino piñonero.

Arriba el cielo con las constelaciones de Auriga o Cassiopeia y tus ojos ...
Que se abren y se cierran. Y dan paso a veranos de pasiones turbulentas o a inviernos tan fríos, tan fríos que se hiela la sangre....


Imagen: "El almendro" Antonio Lopez

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Auriga es mi constelación

Anónimo dijo...

Me gusto vuestro escrito , lenguas de fuego , lleno de sensibilidad

Auxi González dijo...

Sublime. Precioso, Fortunata.

Anónimo dijo...

Es bellísimo, Lechucita

ybris dijo...

Preciosas las seis dimensiones de tu mundo.
Cuatro polos y dos alturas.
Y, además, al leerte me convenzo de que tienes otras dos:
dentro y fuera.
La de dentro me encanta.

Besos de fin de año.

jacker dijo...

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