viernes, agosto 06, 2010


La Lechuza
y
las cigarras.




La Lechuza miraba resbalar en el cielo a la luna menguante como tú una gota de lluvia detrás del cristal. Olía a hierba seca y excrementos de diversos animales. Un pequeño regato de agua gorgoteaba sus últimas palabras. Las cigarras parloteaban incansables día y noche, especialmente por las noches el ruido de sus voces era ensordecedor.
Una de ellas se acercó a la rama de la Lechuza y comenzó a contarle de sus idas y venidas, de ayer y de mañana, luego vino otra y también le contó sus dimes y diretes, otra de aquí y de allá y otra... y.... En la cabeza de la Lechuza tantas historias empezaron a mezclarse de tal forma que empezó a confundir el presente y el pasado, el inglés con el sánscrito, el Pacífico con el Atlántico y ...
Las chicharras comentaban entre ellas.... La Lechuza indiferente miraba las estrellas fugaces, el vuelo de una hoja....


....

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lechuza observa desde lo alto el pasar del tiempo y la fragilidad de los insectore parlanchines...
Un abrazo
D.

Auxi González dijo...

Después de tanto tiempo, las cigarras siguen sin enterarse, pobrecillas...

Genial historia. Siempre exquisita.