viernes, abril 13, 2007




















Usted no me quiere. . Usted me desea, y cuando me desea su sexo ajeno a mí y a usted mismo se yergue. Eso le gusta, esa sensación de división entre usted y su sexo, porque le permite mantenerse ajeno a otras cosas que tampoco son usted pero que le invaden, le llenan de preocupación, o le absorben toda su energía. Cuando piensa en mi me desea, no es amor, es una turbación violenta en su sexo, un deseo inexplicable de desnudarme entera y poseerme. No es posesión lo que quiere, porque usted no me quiere para nada, no me necesita, sus necesidades están todas cubiertas, ya ama a demasiada gente para añadir una más a su lista. Lo que quiere es penetrarme, entrar hasta dentro de mi misma y develar mis secretos, pero sabe que si no me ama no podrá llegar nunca al centro, y consagrar el sacrificio y eso solo sirve para acentuar la excitación que se torna casi violenta. No le sirve amar a otras mujeres o calmarse en un juego solitario, eso no basta. El deseo siempre permanece aumenta con cada eyaculación.
Me he metido en su sexo como quien habita una casa yo que tampoco le quiero, ni le necesito, ni le deseo. Estoy viviendo dentro. Lo sé porque noto todas las alteraciones de su miembro, es como viajar en barco, tiene momentos de marejada, de calma chicha o de tormenta, a veces viaja a toda vela.
Se da cuenta, para penetrarme tendría que entrar dentro de sí mismo y ese es un ejercicio complicado. Piensa, tal vez no es un pensamiento si no un hecho consumado del deseo esperar provocar en el otro un deseo semejante y consumar ese afán de encontrarnos en el otro. Piensa, si yo le deseara…seria todo más sencillo.

Imagen: Antona

2 comentarios:

Antona dijo...

El sexo por el sexo.No me interesa,si no hay algo mas,siempre quedara el vacio.
Me ha encantado.joder que bien escribes.
que pases buen finde
bss

Therese Bovary dijo...

Fortunata!!!

Querida mía, creo conocer a ese individuo...

besitos
Therese