lunes, enero 19, 2009

TENTACIONES

Durante un tiempo me sustenté con el pequeño subsidio de paro. Cuando se termino me fui comiendo los ahorros. Pagué por anticipado un año de renta de la habitación donde vivía; no quería ser un cartonero que duerme en la calle, ni andar suplicando a familiares y amigos, que estarian en la misma situación. Algunos meses me alcanzó para pasta hervida. Luego, ni eso. Comencé a beber agua caliente aromatizada con botones de amapolas silvestres y hojas de tila; esto me adormecía y calmaba los calambres de cuerpo causados por el hambre. Era invierno, en la calle hacia un frío insoportable, mis fuerzas eran nulas, pasaba las horas metido en la cama en un duermevela continuo.

Llevaba varios días de ayuno.

Algo golpeó mi hombro. Pensé que era el aire frío y me arrope bien. Volvieron a golpearme esta vez con mas fuerza. !Déjame dormir! Dí un manotazo al aire y seguí durmiendo. Quien quiera que fuera me zarandeo con fuerza hasta que me senté en la cama. Todo estaba oscuro, no sabía bien si era de día o de noche por que nunca levantaba la persiana. Una luz rojiza, muy tenue, iluminaba la estancia. Eso era todo. No veía a nadie. me volví a tumbar y abrigarme bien. La habitación estaba heladora, para ahorrar no se encendía la calefacción desde hacia tiempo. No me puede volver adormir. Todo alrededor estaba en silencio, imagine que debía ser pasada la media noche. Mi cuarto daba a un patio interior, estrecho del que sólo llegaban el chirrido de las cuerdas de tender la ropa o las peleas de un matrimonio joven que discutían siempre por dinero. ( No eran los únicos todos estábamos preocupados por el dinero). Ahora no se oía nada. El sopor volvió . No duro mucho. Comenzaron a zarandearme con mas fuerza que la vez anterior.

- Si tienes hambre te puedo traer todo lo que quieras, una fabada sustanciosa, una paella con los mejores mariscos, un gazpacho extremeño, las mejores frutas de la vega granadina.

Me pareció que la habitación se llenaba de bandejas llenas de comida. Sentí nauseas, y comencé a vomitar con espasmos violentos. Me sentía fatal. Pensé que empezaba a tener alucinaciones causadas por el hambre. Me envolví todo yo dentro de las mantas hasta adormecerme.

- !Abre los ojos! !Mira! No tienes por que estar todo el día ahí metido.

Me encontré en una sala con bellos muebles, un vestidor contenía ropa de corte moderno hecha a mi medida, en una esquina había una chimenea con grandes leños ardiendo, cerca había una bañera antigua de cobre llena de agua espumosa. Un sudor frío chorreaba por mis sienes. Me incorporé para dirigirme hacia allí. Deseaba tomar un baño caliente y reposar un rato junto al fuego. Camine unos pasos y caí de bruces en el suelo. Me desperté tiritando, con fuertes convulsiones. Como pude llegué hasta la cama, me escondí entre los cobertores. Parecía que los temblores nunca fueran a parar hasta que caí en un semi desmayo.

- !Despierta! !Despierta! te he traído buena compañía.

Tres muchachas de mejillas sonrosadas y cabellos dorados que caían sobre sus hombros como el agua de un manantial, me miraban con expresión dulce. Rodearon mi cama. Una acariciaba mis cabellos y rozaba con sus labios, mi frente, mis mejillas, mis ... La segunda recorria con sus dedos largos mi torso, y la tercera me masageaba los pies y las piernas. Sentí momentáneamente que mi sangre se calentaba y comenzaba a fluir por mis miembros enjutos, mi sexo hasta ahora encogido hasta casi parecer un grano molesto comenzó a crecer y despertar de su letargo. El hormigueo que subía por las piernas se hizo cada vez mas fuerte hasta parecerse a pequeñas agujas que se clavaba produciendo un dolor intenso, la verga, agotada por el esfuerzo desacostumbrado, había caído humillada y escondía su cabeza bajo una piel amoratada. Las jóvenes reían mientras seguían con sus juegos. !Basta! grite con una voz inaudible. Las punzadas que sentía en los testículos terminaban de consumir las pocas fuerzas que me quedaban. Ellas, ajenas a mi, seguían retozando con mi cuerpo a su antojo. !Por favor! !Por favor! Imploraba yo sin conseguir que me oyeran.
Finalmente caí en un estado comatoso; las muchachas desaparecieron; mi cuerpo parecía gelatinoso como el cuerpo de una medusa que flotara en medio de un mar transparente y turquesa. Podía oír el gorgotear de los peces al tragar el agua, su respirar cada vez mas lento; abrían la boca y tragaban el agua que luego expulsaban por sus traqueas abriendo bien las membranas que resonaban como las cañas de los oboes y los clarinetes. Mi cuerpo se mecía con las olas que me llevaban de aquí para allá. La luz era cada vez mas blanquecina, las olas mas calmas, los sonidos mas difusos.

Vi su cara; los ojos como los de las moscas se repetían en mil ojos y su boca tenia todas las risas imaginables, tan rápido se trasformaban sus muecas que era difícil separar unas de otras. Un fulgor de oro le rodeaba.

- !Piedad! !Piedad! !Piedad!

¿Quién era yo? ¿Dónde estaba? Me había convertido en el eco de una palabra que se perdía en un espacio cada vez mas oscuro hasta desaparecer.

.

7 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

El delirio de la muerte.
Aterrador.

Besos.

Margot dijo...

Sí, da miedo, Fortu...

Un beso!

ybris dijo...

Terrible relato para un hambriento al borde de sus fuerzas.

Besos.

Esther Hhhh dijo...

Tengo que leerte, pero cuando acabe los exámenes...

Paso a contarte que te dejé un premio en mi blog...

Besitos

Bohemia dijo...

ups...miedillo me dio...

Bss

Anónimo dijo...

Muy interesante, lechucita.
El dinosaurio

Auxi González dijo...

hola, guapa. te dejo unos regalitos en el Arcón.

http://arcondesastre.blogspot.com/2009/02/ii-premio-dardo-2009.html

http://arcondesastre.blogspot.com/2009/02/premio-palabras-como-rosas.html