martes, mayo 19, 2009


PETRA

Petra tenía las manos abotargadas y los dedos hinchados como porras. Eran unas manos grandes, ásperas, acostumbradas al trabajo. Unas manos que parecían extrañas a su cuerpo enjuto.
Petra había ido languideciendo, por años, por días.
Su señora siempre decía: !Ay Petra! si la hubieran conocido cuando era joven y servía en mi casa! !Unos cascabeles! Todo el día cantando mientras trabajaba, no hacia pereza a nada. !Con qué garbo hacia las camas! Tiraba de las sabanas, las sacudía y las ponía a ventilar, después doblaba el colchón de lana y le daba tal somanta de palos que hacia temblar la estructura de madera y crujían todos los muelles del somier, luego, le daba vuelta y volvía a la paliza. las sabanas las extendía sin dejar una sola arruga, remetiendo bien por todas partes. Daba gusto dormir en aquella cama, tan blanda y fresca.

Petra nunca se casó, entró desde joven a servir en aquella casa, criando hijos y nietos a los que quería como si fueran suyos. Petra ya no era la mujer que les había criado.
¿Recuerdas? Decían. Cuando subíamos a la azotea con aquella paleta trenzada de mimbre y la ayudábamos a sacudir las alfombras todos los veranos. !Golpea niño con fuerza! !Más fuerte, más fuerte! Y reíamos mientras se llenaba todo de un polvo amarillo, iluminado por los rayos de sol.

Petra se había ido encogiendo con los cambios. Primero, el colchón de lana por el de muelles, después, las sabanas por edredones, la escoba por el aspirador, ya nadie sacudía las alfombras se llevaban al tinte en primavera.
Petra se había ido encogiendo,pero sus manos habían permanecido grandes, dos monstruos inútiles e inservibles que pesaban cada vea mas, dos monstruos ajenos.

¿Por qué ? ¿Por qué ? ¿Por qué ha hecho esto?
Daban gritos al ver el espectáculo en el despacho. Sobre la mesa yacía el cuerpo de Petra, con todo su peso sobre la guillotina, las dos manos habían volado abrazadas al suelo, pálidas con la belleza fría del mármol.



Imagen "Manos" de Rodin

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Te duelen mucho las muñecas, lechucita?
Un abrazo desde lejos
El viejo D.

Anónimo dijo...

Sí, mucho......

La dulce L.

ybris dijo...

Muchos hemos conocido Petras así.
Pocos saben ver tanto de unas manos en una escultura de Rodin.

Quedo pensando tras leerte.

Besos.

Esther Hhhh dijo...

Preciosa historia, aunque el final me sobresaltó...

Besitos

MentesSueltas dijo...

Hola Fortunata, gracias por tus visitas... volvere con mas tiempo.

MentesSueltas

Bohemia dijo...

el finla de Petra me dejó petrificada...

:o)

Bss