domingo, enero 31, 2010


El llanto de la araña

La araña tejía incansable su tela, se levantaba temprano, preparaba los hilos y tris tras, tris tras, tejía una vuelta mas cada día. El suyo era un trabajo concienzudo, se esmeraba en ello aunque no siempre era perfecto. Allí caian algunos insectos con los que se alimentaba, y si sobraban los envolvía con un tejido de alta conservación y los guardaba en su despensa. No es que la tuviera llena pero, tenia para cubrir sus días de escasez e invitar a algunos comensales.
- En casa de la araña se come divinamente. Dijo la lagartija un día a sus colegas.
Al día siguiente, allí estaban tres o cuatro haciéndose las tontas por ver si las invitaba. Como les saco unos mosquitos fritos también difundieron la noticia.

Las lagartijas está bien. Acepto algún lagarto de vez en cuando. Y hasta una tortuga muy hambrienta. Pero un elefante, no sé si resistirá la tela. Argumentó para si la araña.

La tela resistió. El elefante estaba encantado viviendo allí con todo hecho. Para que no se enfadara, sacaba de vez en cuando su trompa y aspiraba los restos de insectos que quedaban en la tela. Cuando la araña se quejaba del trabajo que le daba estar reparando la tela a causa de su peso. Él contestaba.
- No sé de que te quejas, pídeme lo que quieras.
La tomaba con su trompa, la balanceaba un rato y la acostaba sobre su frente.
- !Descansa! Le decía !Descansa!
Ella se quedaba dormida tan feliz hasta la mañana siguiente en que tenia que reparar los agujeros y tejer una nueva hilera, para hacerla mas grande.

Una tarde, mientras ella trabajaba, vino con una elefanta aun mas grande que él.
- ¿No te importará que se quede, verdad?
!Vaya si le importaba!, pero no sabía decir que no y menos al elefante. Él la subió bien alto.
- !Mira que bonito se ve el mundo desde aquí arriba!
Intentaba desviar la atención de la elefanta que comía todo cuanto había en la despensa.

A partir de entonces, los días de la araña se volvieron mas laboriosos, cose por aquí, teje por allá, remienda por el otro lado.
La elefanta trajo a su hermana embarazada.
- Aquí sobra la comida, y ella ... !Pobrecita! está sola.

Al poco tiempo el bebé berreaba hambriento. La araña no daba abasto a tejer, reparar y alimentar a la nueva criatura.
- ¿Sabéis lo que os digo? que me marcho a Dinamarca.
Y se subió al primer pájaro que pasaba.



Moraleja: Por mucho que pique la araña la piel del elefante es mas dura.

Epílogo

Los elefantes cantaban alborozados

Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña
como veía que no se rompía fueron a avisar a otro elefante
dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña
etc, etc,....

Pregunta para sabios:
¿Qué es mas dura la piel del elefante o la tela de la araña?


Imagen; "El llanto de la araña" O. Redon

5 comentarios:

isabel gutiérrez dijo...

Hola guapina, esta vez soy yo la primera. Bueno, me ha encantado, cada vez me sorprendes más.

Yo creo que es más dura la piel del elefante.

Ahora, una vez vi un documental en el que disparaban sobre una tela de araña y no se rompía. En realidad, qué importa cuál sea más dura.

Anónimo dijo...

La tela de la araña. Y es simple, las horas nocturnas que dedica a construirla estan cuajadas de amor.
Recuerdo una pelicula en navidad "La telaaraña de Charlotte" si tienes oportunidad de mirarla hazlo.

Como siempre de tu pluma letras encantadoras

Un pollo desplumado

Auxi González dijo...

Pobre arañita. No sabía yo que esa canción infantil podía tener unos orígenes tan traumáticos.

Qué imaginación que tienes.

Besitos.

Inma Soler dijo...

¡¡Cuánto amor y generosidad en tus relatos!! Me he sumergido por un momento en la tremenda realidad de arañas y elefantes... las lagartijas casi no cuentan en esta historia. He reconocido a mis propios elefantes y a mi arañita laboriosa...pobre! ahora está mano sobre mano, ya no quiere trabajar ni para sus elefantes preferidos. no reacciona, la tuya al menos, se va de viaje...jajaja¡¡¡

Anónimo dijo...

Pocos reparan en el aprovechamiento que se hace de la araña, y en la paciencia de la araña. Pero la gota rebasa el vaso...
Un abrazo
D.