viernes, junio 04, 2010












CAMINOS DE HIERRO

Todas las tardes a la misma hora Roque bajaba del tren. Dino corría dando saltos y juntos iban a la casa.

Un día Roque no bajó. Dino le esperó, luego comenzó a caminar siguiendo las vías del tren. Vio cruzar una liebre y la siguió con la mirada. El cielo se cuajo de estrellas. Aceleró el paso moviendo el rabo.

!Dino! ¿Cómo me has encontrado? He conocido la chica mas bonita que puedas imaginar. Es alta... Siguió hablando de ella.

Dino le lamió la mano y se puso a deshacer el camino por las vías del tren.

Imagen: Coubert

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy poético y se presta para diversas interpretaciones. ¿El perro encuentra a su amo en el cielo? ¿La mascota se lo imagina y luego vuelve a la realidad? ¿Encuentra a su amo muerto? Me ha gustado mucho.
D.

isabel gutiérrez dijo...

Hola Fortunata, desde mi blog te paso un Premio de blogs que se va concediendo entre nosotros. Bueno, es un poco pesado cumplir las normas para continuar dando el premio a otros blogs, así que, entera libertad. Precioso este último relato. Un beso.

Auxi González dijo...

Enigmática historia. Es cierto, admite muchas interpretaciones, aunque los cimientos, eso sí, residen en la lealtad de ese que llaman el mejor amigo del hombre.

mentecato dijo...

Bellísimo... Y triste.